1. 1. EL ARTE DE VIVIR

Los hebreos llamaban sabiduría al arte de vivir, al arte de ser humano, en correspondencia con el plan que Dios tuvo al crear al hombre y ala mujer. Relacionabanla sabiduría y lo humano, la sabiduría de ser humano, con el proyecto de Dios. Contraponían la sensatez y la necedad, la honradez yla maldad. Lasdotes naturales de inteligencia y perspicacia, los conocimientos adquiridos, la destreza en el obrar, forman parte dela sensatez. Laintegridad, la justicia y la inocencia forman parte dela honradez. Diosestá presente en lo sabio y en el respeto y ejercicio dela dignidad. Lafe y la confianza en Dios y en sus ordenamientos son condición para el mantenimiento y la rectitud dela vida. Lapersona humana hará bien en no destruirse a sí misma, en confiar en la fuerza del bien y en guardarse del desorden, si quiere colaborar con la preservación de la condición humana.

            En la cadena de situaciones conflictivas, que es la vida humana, la persona debe esforzarse por conocer y hacer lo que es justo en cada caso. No se trata sólo de lograr un conocimiento, sino de conseguir una totalidad, una actitud de conjunto, una formación que se manifieste en una manera de ser. En una palabra, sus esfuerzos buscan el bien de la humanidad dentro del camino que Dios le da. Dios da al ser humanola libertad. Elser humano debe trazar su camino aprendiendo el arte de vivir humanamente y con dignidad.

            Los romanos, por su parte, llamaban humanitas a la índole de lo humano, a la condición de ser humano, a la forma de ser humano, al arte de comportarse y de relacionarse humanamente; pero no referían humanitas al proyecto de Dios, sino al proyecto del ser humano y de su vida en comunidad; sensatez, prudencia, velar por los intereses del prójimo, amistad, sabiduría de vivir, buen trato, amistad- Principalmente la simpatía que la persona siente por sus semejantes. La simpatía por los demás lleva al trato y al amor. No se puede ser duro, indiferente o cruel con aquellos por los que se tiene simpatía.

            El amor, la compasión, la simpatía por los semejantes nacen de lo humano y se van convirtiendo en principios y en actitudes que hacen amable y compartible la existencia, suavizan el sufrimiento propio y ajeno. Humanitas es el conjunto de cualidades que da una buena educación, cualidades que huyen de la rusticidad y de la grosería, del descuido en el trato y dela desatención. Esurbanidad. Es el conjunto de cualidades de esa condición humana que los romanos llamaron humanitas y que los hebreos de la misma época llamaron sabiduría. Esto es el humanismo. Vivir humanamente, el respeto de la persona humana y de su dignidad; la defensa de las personas y de los pueblos y de su dignidad, para crear condiciones de justicia y de paz.

            El hombre, hecho a imagen de Dios, que es amor, fue hecho también de amor. Así lo define la Biblia, como relación, como amor que se relaciona. Así lo definen también, las ciencias modernas que tratan sobre el ser humano. El amor es la norma suprema de conducta, en su continuo proceso de crecimiento y en el hambre perpetua del infinito que espera. El humanismo es lo humano, y lo humano es el amor.

         Hoy el amor de las personas se hunde en el hervor de nuestra sociedad angustiada y empobrecida, en los conflictos internacionales, en la competencia económica, en la carrera nuclear, en la técnica, en la lucha por sobrevivir, en la guerra, en la enemistad, en la marcha hacia la humanidad planetaria, en las rivalidades humanas, en la exclusión de miles de millones de seres humanos reducidos a la miseria y a una sobrevivencia precaria; en la ilusión de una humanidad distinta, posiblemente proyectada hacia su expansión por todo el universo.

            El individualismo consiste en dar una importancia excesiva del individuo, o de grupos particulares, a costa y con menoscabo de la vinculación conla comunidad. Reducea la comunidad a un conglomerado de seres individuales, hasta quitarle su carácter de unión, de totalidad, de unidad. La comunidad deja de existir como comunidad y se convierte en un montón de seres individuales, sin lazos de unión, de amor, de responsabilidad mutua de unos por otros, de justicia, de generosidad, de tolerancia. Triunfa el más fuerte. El que puede más se agandaya lo que pertenece a todos.

            El derecho y la libertad del individuo deberán tener su límite tanto en obligaciones internas con la comunidad, como en el derecho y en la libertad del otro. Pero el individualismo pasa por encima del derecho de los demás, de la libertad de los otros y de sus propias obligaciones comunitarias. Los más fuertes devoran a los más débiles y los despojan de su derecho esencial a una parte de los bienes sociales, a un bienestar de vida y a la satisfacción de las necesidades esenciales de todo ser humano: alimentación, familia, vivienda, salud, empleo, salario justo, educación, vida digna.

         Entonces aparecen el ejercicio despótico e irresponsable del poder y la privatización de las riquezas comunes. Dinero que se acumula y el poder que lo protege, van juntos y constituyen la violación institucionalizada de los derechos humanos. Todo bajo la apariencia de democracia, de libertad, de igualdad de derechos, de estado protector del bien común.

2. LA IGLESIA EN MEDIO DEL MUNDO

            La Iglesia, aunque no siempre, sí con frecuencia ha caído también en este juego. Y es lógico, porque en la Iglesia católica –y en las demás Iglesias, en general- hay también un ejercicio del poder y se llega a violar la libertad de los otros, al considerarlos meramente como súbditos. No siempre se llevan a vivir los valores del Evangelio, que se centran en el amor, en la justicia y en respeto al otro. La religión, en muchos casos se ha ido convirtiendo en la sumisión a las autoridades eclesiásticas, en la asistencia a ritos vacíos, en la ignorancia de la doctrina, en la afirmación de dogmas que no se entienden ni se viven, en el cumplimiento de ciertas normas de conducta y en la desobediencia oculta y convenenciera a las normas morales que disgustan individualmente. La fe en muchos casos se ha vuelto algo meramente individual, no comunitaria; de relación con Dios, pero si compromiso con el prójimo. Dios pasa a ser algo segundario. El Evangelio es un simple adorno litúrgico que se oye lejanamente los domingos en misa. La misma autoridad eclesiástica lo ha desvalorado. Lo que importa es la obediencia a la autoridad en turno, no la obediencia al Plan de Dios revelado en el Evangelio. En la Iglesia, en distintos casos, se muestra que no existe la libertad de pensamiento, de investigación y de expresión. En distintos lugares de la Iglesia se da la violación de los derechos humanos.

Por otro lado, en muchos lugares la Iglesia se ha convertido en una presencia profética defensora de los derechos humanos y de la dignidad de los pueblos. Obispos, religiosos y laicos han arriesgado su vida en su compromiso porla justicia. Como Cristo, han sido capaces de dar la vida por el pueblo, expuestos a ser rechazados, calumniados, perseguidos y hasta asesinados. Son los profetas, los santos, los servidores de los pobres, los defensores promotores de cuidado de la tierra y del agua, de la salud, de la paz, de la libertad y dela democracia. Nosolo en su predicación, sino sobre todo con su entrega y con su testimonio vivo de amor, denuncia, humildad, oración y servicio.

            El respeto a la persona humana y a su dignidad implica la respeto a los derechos humanos, a desarrollar el arte de vivir humana y cristianamente.

3. LA ESPERANZA

            Si algo tiene que ser el siglo XXI es la recuperación del respeto a la persona humana y a su dignidad; el respeto a los pueblos y a su dignidad. Especialmente a las personas y pueblos  excluidos de los bienes necesarios para una vida digna. Es necesaria una revolución de los corazones y una transformación social, desde el amor y la justicia, desde el respeto a los derechos humanos. El obispo profeta don Pedro Casaldáliga,dice:

“Seremos otra vez un pueblo libre. Con almendrados ojos. Veremos nuevamente la hermosura.

Veremos los quetzales caseramente nuestros. Cruzaremos los cerros prohibidos, hermanos, en continua oleada de paz y fértil canto. Cerraremos, por fin, del calendario tantos días nefastos.

Sabias manos capaces de darle al mundo opaco luces de artesanía, tejeremos la vida de colores, trenzaremos la historia de sorpresas diarias, trabajadas en paz y con justicia por el telar del pueblo”

El único modo de apartar la amenaza humana, la amenaza del otro, es el amor. La esperanza es fruto del amor. Y esto nos devuelve al humanismo, al respeto de la dignidad de cada persona humana.

PREGUNTAS PARA COMPARTIR:

1. ¿Qué te interesó y llamó más la atención de este tema? ¿Y qué opinas al respecto?

2. ¿Cómo ves el comportamiento de la Iglesia (pastores y laicos) respecto al respeto a la persona humana y su dignidad, en nuestra parroquia?

3. Leer Segunda de Pedro 3, 13. Y comentar el texto.

4. ¿Qué vamos a hacer para crear un mundo nuevo de justicia y respeto a las personas y su dignidad?

Bibliografía: Lo pleno y lo vacío, libro del padre Enrique Maza, Ed. Proceso, Artículo: Humanismo., México, 2000.

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