1. 1. EL ARTE DE VIVIR

Los hebreos llamaban sabiduría al arte de vivir, al arte de ser humano, en correspondencia con el plan que Dios tuvo al crear al hombre y ala mujer. Relacionabanla sabiduría y lo humano, la sabiduría de ser humano, con el proyecto de Dios. Contraponían la sensatez y la necedad, la honradez yla maldad. Lasdotes naturales de inteligencia y perspicacia, los conocimientos adquiridos, la destreza en el obrar, forman parte dela sensatez. Laintegridad, la justicia y la inocencia forman parte dela honradez. Diosestá presente en lo sabio y en el respeto y ejercicio dela dignidad. Lafe y la confianza en Dios y en sus ordenamientos son condición para el mantenimiento y la rectitud dela vida. Lapersona humana hará bien en no destruirse a sí misma, en confiar en la fuerza del bien y en guardarse del desorden, si quiere colaborar con la preservación de la condición humana.

            En la cadena de situaciones conflictivas, que es la vida humana, la persona debe esforzarse por conocer y hacer lo que es justo en cada caso. No se trata sólo de lograr un conocimiento, sino de conseguir una totalidad, una actitud de conjunto, una formación que se manifieste en una manera de ser. En una palabra, sus esfuerzos buscan el bien de la humanidad dentro del camino que Dios le da. Dios da al ser humanola libertad. Elser humano debe trazar su camino aprendiendo el arte de vivir humanamente y con dignidad.

            Los romanos, por su parte, llamaban humanitas a la índole de lo humano, a la condición de ser humano, a la forma de ser humano, al arte de comportarse y de relacionarse humanamente; pero no referían humanitas al proyecto de Dios, sino al proyecto del ser humano y de su vida en comunidad; sensatez, prudencia, velar por los intereses del prójimo, amistad, sabiduría de vivir, buen trato, amistad- Principalmente la simpatía que la persona siente por sus semejantes. La simpatía por los demás lleva al trato y al amor. No se puede ser duro, indiferente o cruel con aquellos por los que se tiene simpatía.

            El amor, la compasión, la simpatía por los semejantes nacen de lo humano y se van convirtiendo en principios y en actitudes que hacen amable y compartible la existencia, suavizan el sufrimiento propio y ajeno. Humanitas es el conjunto de cualidades que da una buena educación, cualidades que huyen de la rusticidad y de la grosería, del descuido en el trato y dela desatención. Esurbanidad. Es el conjunto de cualidades de esa condición humana que los romanos llamaron humanitas y que los hebreos de la misma época llamaron sabiduría. Esto es el humanismo. Vivir humanamente, el respeto de la persona humana y de su dignidad; la defensa de las personas y de los pueblos y de su dignidad, para crear condiciones de justicia y de paz.

            El hombre, hecho a imagen de Dios, que es amor, fue hecho también de amor. Así lo define la Biblia, como relación, como amor que se relaciona. Así lo definen también, las ciencias modernas que tratan sobre el ser humano. El amor es la norma suprema de conducta, en su continuo proceso de crecimiento y en el hambre perpetua del infinito que espera. El humanismo es lo humano, y lo humano es el amor.

         Hoy el amor de las personas se hunde en el hervor de nuestra sociedad angustiada y empobrecida, en los conflictos internacionales, en la competencia económica, en la carrera nuclear, en la técnica, en la lucha por sobrevivir, en la guerra, en la enemistad, en la marcha hacia la humanidad planetaria, en las rivalidades humanas, en la exclusión de miles de millones de seres humanos reducidos a la miseria y a una sobrevivencia precaria; en la ilusión de una humanidad distinta, posiblemente proyectada hacia su expansión por todo el universo.

            El individualismo consiste en dar una importancia excesiva del individuo, o de grupos particulares, a costa y con menoscabo de la vinculación conla comunidad. Reducea la comunidad a un conglomerado de seres individuales, hasta quitarle su carácter de unión, de totalidad, de unidad. La comunidad deja de existir como comunidad y se convierte en un montón de seres individuales, sin lazos de unión, de amor, de responsabilidad mutua de unos por otros, de justicia, de generosidad, de tolerancia. Triunfa el más fuerte. El que puede más se agandaya lo que pertenece a todos.

            El derecho y la libertad del individuo deberán tener su límite tanto en obligaciones internas con la comunidad, como en el derecho y en la libertad del otro. Pero el individualismo pasa por encima del derecho de los demás, de la libertad de los otros y de sus propias obligaciones comunitarias. Los más fuertes devoran a los más débiles y los despojan de su derecho esencial a una parte de los bienes sociales, a un bienestar de vida y a la satisfacción de las necesidades esenciales de todo ser humano: alimentación, familia, vivienda, salud, empleo, salario justo, educación, vida digna.

         Entonces aparecen el ejercicio despótico e irresponsable del poder y la privatización de las riquezas comunes. Dinero que se acumula y el poder que lo protege, van juntos y constituyen la violación institucionalizada de los derechos humanos. Todo bajo la apariencia de democracia, de libertad, de igualdad de derechos, de estado protector del bien común.

2. LA IGLESIA EN MEDIO DEL MUNDO

            La Iglesia, aunque no siempre, sí con frecuencia ha caído también en este juego. Y es lógico, porque en la Iglesia católica –y en las demás Iglesias, en general- hay también un ejercicio del poder y se llega a violar la libertad de los otros, al considerarlos meramente como súbditos. No siempre se llevan a vivir los valores del Evangelio, que se centran en el amor, en la justicia y en respeto al otro. La religión, en muchos casos se ha ido convirtiendo en la sumisión a las autoridades eclesiásticas, en la asistencia a ritos vacíos, en la ignorancia de la doctrina, en la afirmación de dogmas que no se entienden ni se viven, en el cumplimiento de ciertas normas de conducta y en la desobediencia oculta y convenenciera a las normas morales que disgustan individualmente. La fe en muchos casos se ha vuelto algo meramente individual, no comunitaria; de relación con Dios, pero si compromiso con el prójimo. Dios pasa a ser algo segundario. El Evangelio es un simple adorno litúrgico que se oye lejanamente los domingos en misa. La misma autoridad eclesiástica lo ha desvalorado. Lo que importa es la obediencia a la autoridad en turno, no la obediencia al Plan de Dios revelado en el Evangelio. En la Iglesia, en distintos casos, se muestra que no existe la libertad de pensamiento, de investigación y de expresión. En distintos lugares de la Iglesia se da la violación de los derechos humanos.

Por otro lado, en muchos lugares la Iglesia se ha convertido en una presencia profética defensora de los derechos humanos y de la dignidad de los pueblos. Obispos, religiosos y laicos han arriesgado su vida en su compromiso porla justicia. Como Cristo, han sido capaces de dar la vida por el pueblo, expuestos a ser rechazados, calumniados, perseguidos y hasta asesinados. Son los profetas, los santos, los servidores de los pobres, los defensores promotores de cuidado de la tierra y del agua, de la salud, de la paz, de la libertad y dela democracia. Nosolo en su predicación, sino sobre todo con su entrega y con su testimonio vivo de amor, denuncia, humildad, oración y servicio.

            El respeto a la persona humana y a su dignidad implica la respeto a los derechos humanos, a desarrollar el arte de vivir humana y cristianamente.

3. LA ESPERANZA

            Si algo tiene que ser el siglo XXI es la recuperación del respeto a la persona humana y a su dignidad; el respeto a los pueblos y a su dignidad. Especialmente a las personas y pueblos  excluidos de los bienes necesarios para una vida digna. Es necesaria una revolución de los corazones y una transformación social, desde el amor y la justicia, desde el respeto a los derechos humanos. El obispo profeta don Pedro Casaldáliga,dice:

“Seremos otra vez un pueblo libre. Con almendrados ojos. Veremos nuevamente la hermosura.

Veremos los quetzales caseramente nuestros. Cruzaremos los cerros prohibidos, hermanos, en continua oleada de paz y fértil canto. Cerraremos, por fin, del calendario tantos días nefastos.

Sabias manos capaces de darle al mundo opaco luces de artesanía, tejeremos la vida de colores, trenzaremos la historia de sorpresas diarias, trabajadas en paz y con justicia por el telar del pueblo”

El único modo de apartar la amenaza humana, la amenaza del otro, es el amor. La esperanza es fruto del amor. Y esto nos devuelve al humanismo, al respeto de la dignidad de cada persona humana.

PREGUNTAS PARA COMPARTIR:

1. ¿Qué te interesó y llamó más la atención de este tema? ¿Y qué opinas al respecto?

2. ¿Cómo ves el comportamiento de la Iglesia (pastores y laicos) respecto al respeto a la persona humana y su dignidad, en nuestra parroquia?

3. Leer Segunda de Pedro 3, 13. Y comentar el texto.

4. ¿Qué vamos a hacer para crear un mundo nuevo de justicia y respeto a las personas y su dignidad?

Bibliografía: Lo pleno y lo vacío, libro del padre Enrique Maza, Ed. Proceso, Artículo: Humanismo., México, 2000.

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Por Leonardo Boff

La Filosofía puede ayudarnos

Boff 

Paul Krugman, premio Nóbel de economía 2008 y uno de los más agudos críticos de la evolución de la economía mundial, escribió recientemente en un editorial del New York Times que los próximos tres o cuatro meses serán posiblemente los más importantes de toda la historia de Estados Unidos. Yo añadiría que tal vez los más importantes para el futuro de toda la humanidad. Es el momento de definir el curso de las cosas. De repente, la humanidad se ve ante la pregunta que tuvo una enorme resonancia en el Foro Social Mundial de Belém: «¿cómo construir una sociedad en la cual todos podamos vivir juntos, naturaleza incluida, en este pequeño y ya viejo planeta?».

La cuestión es demasiado grave para dejarla únicamente en manos de los economistas. En lo que afecta a todos, todos tienen derecho a manifestarse y ayudar a decidir.

En los medios intelectuales crece la convicción de que el paradigma de la modernidad occidental, hoy globalizado, ha entrado en crisis por agotamiento propio y por efecto de la implosión. Es semejante a un árbol que ha llegado a su clímax y entonces cae fatalmente por haber agotado su energía vital. Así, digamos su nombre, el capitalismo ha alcanzado su fin en un doble sentido: fin como realización de sus virtualidades y fin como término final y muerte.

Lógicamente si seguimos las discusiones internas de los grupos organizados por la ONU —con nombres notables como Stiglizt, premio Nóbel de economía, y otros— para pensar alternativas a la crisis, nos damos cuenta de la perplejidad general. La tendencia es a reanimar a un moribundo con el neo-keynesianismo, forma suave del neoliberalismo, con una presencia más orgánica del Estado en la economía. Otros intentan la vía del ecosocialismo muy presente en el FSM de Belém. Es una opción prometedora, pero todavía no ha dado, a mi modo de ver, el giro completo que implica una nueva concepción de la Tierra como Gaia y la superación del antropocentrismo, confiriendo también ciudadanía a la naturaleza. Quieren, con razón, un desarrollo ecológicamente respetuoso de la naturaleza, pero todavía en el marco del desarrollo. Ahora bien, ya conocemos la lógica voraz del desarrollo. O mejor, necesitamos antes una retirada sostenible que un desarrollo sostenible. Sería el comienzo de la realización del ecosocialismo.

Es decir, con los recursos técnicos, financieros y con la infraestructura material creada por la globalización, tendríamos posibilidades de socializar un modo de vida sostenible para todos. La Tierra, puesta en descanso sabático, podría autorregenerarse y sostenernos a todos. Viviríamos más con menos. Pero, como somos culturalmente bárbaros y éticamente sin piedad, no estamos tomando esta decisión política. Preferimos tolerar que mueran millones antes que cambiar de rumbo. Y así, gayamente, continuamos consumiendo sin conciencia de que luego, por delante, nos espera un abismo.

Podemos y merecemos un destino mejor. Éste no sólo es posible sino necesario. Y es aquí donde los filósofos pueden ayudarnos. Hace decenas de años muchos de ellos vienen afirmando que la excesiva utilización de la razón en función del lucro y de la mercantilización de todo, a costa del saqueo de la Tierra, nos ha llevado a la crisis actual. Para recuperar la salud de la razón necesitamos enriquecerla con la razón sensible, estética y cordial, en la cual se fundamenta la ética, y con una visión solidaria de la vida. Es lo que más se adecúa a la nueva fase del encuentro de culturas y de unificación de la historia humana. O proseguiremos por un camino trágico y sin retorno.

La Circular 2009 de Casaldáliga

Por Pedro Casaldáliga


PedroCasaldáliga

El Cardenal Carlo M. Martini, jesuita, biblista, arzobispo que fue de Milán y colega mío de Parkinson, es un eclesiástico de diálogo, de acogida, de renovación a fondo, tanto de la Iglesia como de la Sociedad. En su libro de confidencias y confesiones Coloquios nocturnos en Jerusalén, declara: «Antes tenía sueños sobre la Iglesia. Soñaba con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, que no depende de los poderes de este mundo; en la cual se extirpara de raíz la desconfianza; que diera espacio a la gente que piensa con más amplitud; que diera ánimos, en especial, a aquellos que se sienten pequeños o pecadores. Soñaba con una Iglesia joven. Hoy ya no tengo más esos sueños». Esta afirmación categórica de Martini no es, no puede ser, una declaración de fracaso, de decepción eclesial, de renuncia a la utopía. Martini continúa soñando nada menos que con el Reino, que es la utopía de las utopías, un sueño del mismo Dios.

Él y millones de personas en la Iglesia soñamos con la «otra Iglesia posible», al servicio del «otro Mundo posible». Y el cardenal Martini es un buen testigo y un buen guía en ese camino alternativo; lo ha demostrado.

Tanto en la Iglesia (en la Iglesia de Jesús que son varias Iglesias) como en la Sociedad (que son varios pueblos, varias culturas, varios procesos históricos) hoy más que nunca debemos radicalizar en la búsqueda de la justicia y de la paz, de la dignidad humana y de la igualdad en la alteridad, del verdadero progreso dentro de la ecología profunda. Y como dice Bobbio «hay que instalar la libertad en el corazón mismo de la igualdad»; hoy con una visión y una acción estrictamente mundiales. Es la otra globalización, la que reivindican nuestros pensadores, nuestros militantes, nuestros mártires, nuestros hambrientos…

La gran crisis económica actual es una crisis global de Humanidad que no se resolverá con ningún tipo de capitalismo, porque no cabe un capitalismo humano; el capitalismo sigue siendo homicida, ecocida, suicida. No hay modo de servir simultáneamente al dios de los bancos y al Dios de la Vida, conjugar la prepotencia y la usura con la convivencia fraterna. La cuestión axial es: ¿Se trata de salvar el Sistema o se trata de salvar a la Humanidad? A grandes crisis, grandes oportunidades. En idioma chino la palabra crisis se desdobla en dos sentidos: crisis como peligro, crisis como oportunidad.

En la campaña electoral de EE UU se enarboló repetidamente «el sueño de Luther King», queriendo actualizar ese sueño; y, con ocasión de los 50 años de la convocatoria del Vaticano II, se ha recordado, con nostalgia, el Pacto de las Catacumbas de la Iglesia sierva y pobre. En el 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, 40 Padres Conciliares celebraron la Eucaristía en las catacumbas romanas de Domitila, y firmaron el Pacto de las Catacumbas. Dom Hélder Câmara, cuyo centenario de nacimiento estamos celebrando este año, era uno de los principales animadores del grupo profético. El Pacto en sus 13 puntos insiste en la pobreza evangélica de la Iglesia, sin títulos honoríficos, sin privilegios y sin ostentaciones mundanas; insiste en la colegialidad y en la corresponsabilidad de la Iglesia como Pueblo de Dios, y en la abertura al mundo y en la acogida fraterna.

Hoy, nosotros, en la convulsa coyuntura actual, profesamos la vigencia de muchos sueños, sociales, políticos, eclesiales, a los que de ningún modo podemos renunciar. Seguimos rechazando el capitalismo neoliberal, el neoimperialismo del dinero y de las armas, una economía de mercado y de consumismo que sepulta en la pobreza y en el hambre a una grande mayoría de la Humanidad. Y seguiremos rechazando toda discriminación por motivos de género, de cultura, de raza. Exigimos la transformación sustancial de los organismos mundiales (ONU, FMI, Banco Mundial, OMC…). Nos comprometemos a vivir una «ecológica profunda e integral», propiciando una política agraria-agrícola alternativa a la política depredadora del latifundio, del monocultivo, del agrotóxico. Participaremos en las transformaciones sociales, políticas y económicas, para una democracia de «alta intensidad».

Como Iglesia queremos vivir, a la luz del Evangelio, la pasión obsesiva de Jesús, el Reino. Queremos ser Iglesia de la opción por los pobres, comunidad ecuménica y macroecuménica también. El Dios en quien creemos, el Abbá de Jesús, no puede ser de ningún modo causa de fundamentalismos, de exclusiones, de inclusiones absorbentes, de orgullo proselitista. Ya basta con hacer de nuestro Dios el único Dios verdadero. «Mi Dios, ¿me deja ver a Dios?». Con todo respeto por la opinión del Papa Benedicto XVI, el diálogo interreligioso no sólo es posible, es necesario. Haremos de la corresponsabilidad eclesial la expresión legítima de una fe adulta. Exigiremos, corrigiendo siglos de discriminación, la plena igualdad de la mujer en la vida y en los ministerios de la Iglesia. Estimularemos la libertad y el servicio reconocido de nuestros teólogos y teólogas. La Iglesia será una red de comunidades orantes, servidoras, proféticas, testigos de la Buena Nueva: una Buena Nueva de vida, de libertad, de comunión feliz. Una Buena Nueva de misericordia, de acogida, de perdón, de ternura, samaritana a la vera de todos los caminos de la Humanidad. Seguiremos haciendo que se viva en la práctica eclesial la advertencia de Jesús: «No será así entre vosotros» (Mt 21,26). Sea la autoridad servicio. El Vaticano dejará de ser Estado y el Papa no será más Jefe de Estado.

La Curia habrá de ser profundamente reformada y las Iglesias locales cultivarán la inculturación del Evangelio y la ministerialidad compartida. La Iglesia se comprometerá, sin miedo, sin evasiones, en las grandes causas de la justicia y de la paz, de los derechos humanos y de la igualdad reconocida de todos los pueblos. Será profecía de anuncio, de denuncia, de consolación. La política vivida por todos los cristianos y cristianas será aquella «expresión más alta del amor fraterno» (Pío XI).

Nos negamos a renunciar a estos sueños aunque puedan parecer quimera. «Todavía cantamos, todavía soñamos». Nos atenemos a la palabra de Jesús: «Fuego he venido a traer a la Tierra; y qué puedo querer sino que arda» (Lc 12,49). Con humildad y coraje, en el seguimiento de Jesús, miraremos de vivir estos sueños en el cada día de nuestras vidas. Seguirá habiendo crisis y la Humanidad, con sus religiones y sus iglesias, seguirá siendo santa y pecadora. Pero no faltarán las campañas universales de solidaridad, los Foros Sociales, las Vías Campesinas, los Movimientos populares, las conquistas de los Sin Tierra, los pactos ecológicos, los caminos alternativos de Nuestra América, las Comunidades Eclesiales de Base, los procesos de reconciliación entre el Shalom y el Salam, las victorias indígenas y afro y, en todo caso, una vez más y siempre «yo me atengo a lo dicho: la Esperanza».

Cada uno y cada una a quien pueda llegar esta circular fraterna, en comunión de fe religiosa o de pasión humana, reciba un abrazo del tamaño de estos sueños. Los viejos aún tenemos visiones, dice la Biblia (Jl 3,1). Leí hace unos días esta definición: «La vejez es una especie de posguerra»; no necesariamente de claudicación. El Parkinson es sólo un percance del camino y seguimos Reino adentro.

Pedro Casaldáliga

Fuente: http://alainet.org/active/29087〈=es

FSM-OtroMundoPosible

Foro Social Mundial 2009: Carta de los Movimientos Sociales de las Américas

 

– Construyendo la integración desde abajo de los pueblos.

– Impulsando el ALBA y la solidaridad de los pueblos,

frente al proyecto del imperialismo.

  1. El capitalismo ha entrado en una crisis profunda, que intenta descargar sobre nuestros pueblos.

El capitalismo central está sacudido por una crisis estructural, que cuestiona los paradigmas difundidos por el neoliberalismo, y que promueve su propia deslegitimación. Es una crisis del sistema, que genera sobreproducción de mercancías, sobreacumulación de capitales, y como contracara, el incremento brutal de la pobreza, la desigualdad, la explotación y exclusión de los pueblos, y el saqueo, contaminación y destrucción de la naturaleza.

Los capitalistas pretenden descargar con mayor violencia su crisis sobre los trabajadores y trabajadoras, sobre los excluidos y excluidas, socializando las pérdidas, socorriendo a los banqueros y subsidiando a las grandes empresas trasnacionales con los fondos públicos. Al mismo tiempo se agravan las políticas que en estos años de globalización mundial, han desarrollado un silencioso genocidio de nuestras comunidades originarias, han promovido la precarización de miles de hombres y mujeres -especialmente jóvenes y ancian@s-, arrasando con los derechos humanos, laborales, sociales, destruyendo las posibilidades de acceso a la educación, la salud, la tierra, el trabajo, la vivienda.

No es necesario describir las múltiples consecuencias sobre la vida cotidiana de los pueblos de la ofensiva de las corporaciones trasnacionales, que avanzaron en la recolonización de América Latina, considerada por las mismas como un gran botín para sus negocios. Denunciamos en distintos foros internacionales y nacionales que nuestras enormes riquezas naturales, y la creatividad cultural de nuestras comunidades, están siendo arrasadas en nombre del “progreso”, la “civilización”, y el “desarrollo” capitalista.

Las fuerzas del capital trasnacional y de los grandes grupos económicos locales -expresados por ejemplo en las denominadas multilatinas-, asociadas a una parte considerable de los gobiernos de la región, bajo el mando de la hegemonía norteamericana, desarrollan su ofensiva, y hoy promueven variaciones del ALCA, a través de los TLCs con EE.UU. y Europa. Estas políticas han empujado a la desaparición de poblaciones completas, arrasadas por los megaproyectos de las industrias extractivas y agroexportadoras, y han condenado a los pueblos a una difícil sobrevivencia, asfixiándonos con una deuda externa ilegítima y usurera, desconociendo la soberanía popular y la soberanía nacional. Proyectos e iniciativas como la IIIRSA (Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana), esconden tras el desarrollo de interconexiones en infraestructura, la apropiación trasnacional de los bienes de la naturaleza.

Para imponer esta lógica, el capital refuerza la violencia y el control militar, promoviendo guerras, invasiones, agresiones, así como el establecimiento de bases militares, de ejercicios militares conjuntos, y la criminalización de los movimientos populares, la persecución de los líderes, así como el desalojo de poblaciones completas. Utilizan intensamente a los medios de comunicación de masas para manipular el consenso de la opinión pública a las políticas represivas, a la penalización judicial, e incluso los asesinatos de luchadores y luchadoras populares. Con conceptos como los de “ordenamiento territorial”, o “seguridad democrática”, se utiliza la matriz de pobreza y exclusión de nuestras sociedades, para el reclutamiento de ejércitos de civiles, y la manipulación de las comunidades con un sentido contrainsurgente. Es en este contexto que EE.UU. activó la IV Flota, como amenaza para los procesos sociales transformadores en el continente, y que en muchos de nuestros países los gobiernos y parlamentos copian los paquetes de leyes “antiterroristas” que utilizan para combatir a los pueblos.

Esta crisis representa una enorme amenaza para nuestros pueblos, pero también vemos en ella una nueva oportunidad para promover alternativas populares al sistema, avanzando hacia un cambio estructural, cuya vigencia y viabilidad se vuelven incontestables.

  1. Un proyecto de vida de los pueblos, frente al proyecto del imperialismo

Los movimientos populares percibimos que el continente está atravesando un nuevo momento político y social, en el que se ha expresado de diferentes maneras, a través de puebladas, manifestaciones multitudinarias, elecciones locales y nacionales, luchas políticas y sociales, el cansancio frente a las políticas neoliberales.

Los movimientos sociales estamos en una nueva fase de estas luchas, en el marco de un largo período de transición, recomposición y acumulación de fuerzas, de confrontaciones con el capital, de construcción de nuestras organizaciones, y de formación de militantes con capacidad para asumir los nuevos desafíos.

En esta fase vamos intensificando las acciones de resistencia, pero también las experiencias alternativas, de poder popular, de ejercicio de soberanía, e incluso de relación con algunos gobiernos que expresan -de manera contradictoria- los intereses de las mayorías.

Los movimientos populares enfrentamos las dificultades que surgen de varias décadas de exterminio de nuestra población y de nuestras organizaciones, y las debilidades que surgen de la confusión social sembrada por el neoliberalismo, a través de sus poderosos medios de incomunicación y manipulación de la opinión pública mundial, de sus políticas educativas monitoreadas por el Banco Mundial, de sus políticas de control social y domesticación, a través del asistencialismo, realizado como forma de reproducción de la exclusión, de la propagación de formas de religiosidad alienantes, de la criminalización de la pobreza, y de la judicialización y represión de la protesta social.

Es necesario construir colectivamente un proyecto popular de integración latinoamericana, que replantee el concepto de “desarrollo”, sobre la base de la defensa de los bienes comunes de la naturaleza y de la vida, que avance hacia la creación de un modelo civilizatorio alternativo al proyecto depredador del capitalismo, que asegure la soberanía latinoamericana frente a las políticas de saqueo del imperialismo y de las trasnacionales, y que asuma el conjunto de las dimensiones emancipatorias, enfrentando las múltiples opresiones generadas por la explotación capitalista, la dominación colonial, y el patriarcado, que refuerza la opresión sobre las mujeres.

Los movimientos populares defendemos un proyecto de vida, frente al proyecto de muerte, en el que la producción no sea destrucción, sino parte de un proceso creativo, sustentable y con justicia social. Estamos planteando la necesidad de poner en debate un nuevo ideal de vida frente al neoliberalismo y a las órdenes del capital trasnacional y su mando único, que siembra la muerte en guerras, invasiones, y el avasallamiento de la soberanía de los pueblos y de las naciones en todos los continentes.

  1. Nuestros principios

La integración de nuestros pueblos, desde abajo, partiendo de los movimientos populares, e inspirados en las batallas anticoloniales, anticapitalistas, antipatriarcales y antiimperialistas, que desde más de 500 años vienen librándose en estas tierras, tiene como principios fundamentales:

– La solidaridad permanente entre los pueblos, a través de acciones concretas, frente a cada una de las luchas contra la dominación del capital, y contra todas las formas de opresión y dominación.

– El respeto a la autodeterminación de los pueblos, a la soberanía nacional y popular.

– La defensa irrestricta de la soberanía en todos los órdenes: política, económica, social, cultural, territorial, alimentaria, energética.

– La integración tecnológica y productiva, de acuerdo con un modelo sustentable, al servicio de los pueblos.

– La soberanía de las mujeres sobre sus cuerpos y sobre sus vidas.

– La formación política de nuestros movimientos populares y de nuestros pueblos, para volvernos sujetos concientes en la creación histórica.

– La unidad dentro de la diversidad cultural, social, y el respeto a las diferentes opciones sexuales que se expresan en nuestro continente.

– La defensa de los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras y territorios. La demanda a los Estados de la regularización con certeza jurídica de esas tierras en favor de las comunidades y pueblos indígenas.

– La defensa del reconocimiento por parte de los Estados, de derechos elementales de los pueblos indígenas, como formas de organización propia, estructura organizacional, autoridades ancestrales, sistemas jurídicos propios de los pueblos, etc.

– La inclusión social de la subjetividad de los pueblos negros de las Américas.

– La defensa de los derechos humanos de los y las migrantes.

– La defensa de la identidad, la cultura, y el respeto por las formas propias de inclusión de la subjetividad de los pueblos negros de las Américas.

– La plena autonomía de los movimientos populares para definir sus objetivos, sus formas de organización y de lucha.

– La recreación de un nuevo internacionalismo de pueblos en lucha, a través de una auténtica perspectiva de integración popular que sea plural, horizontal, con una clara definición ideológica antineoliberal, anticapitalista, antipatriarcal y antiimperialista.

4. Nuestros objetivos

Este proceso de integración de movimientos y organizaciones sociales, impulsa los principios del ALBA, y a su vez quiere promover diversos mecanismos y potencialidades que ofrece el ALBA, para potenciar la integración latinoamericana desde los pueblos.

Son nuestros objetivos:

– El rechazo a las políticas, planes y leyes mineras, de hidrocarburos, agronegocios, agrocombustibles, megaproyectos, a las iniciativas de infraestructura del IIRSA, que destruyen a las comunidades, desconocen sus derechos fundamentales, eliminan la diversidad cultural, destruyen los ecosistemas y el ambiente.

– La denuncia del modelo de agricultura de las trasnacionales, que se apropian de la naturaleza, y transforman los alimentos en mercancías, y la propuesta de apoyar un modelo de agricultura popular, campesina, indígena, promoviendo la reforma agraria integral.

– El repudio al pago de las deudas ilegítimas y el reimpulso a la lucha continental contra el pago de la deuda externa.

– La lucha por la anulación de los tratados de libre comercio con Estados Unidos y Europa, como el TLCAN, con Centroamérica, Chile, Perú; y por la no aprobación del tratado con Colombia.

– La defensa del derecho de las comunidades y habitantes, por el derecho a la vivienda, la tierra, y por “cero desalojos”.

– Toda la propiedad tiene que tener una función social colectiva.

– La defensa de los derechos de los desplazados y desplazadas a regresar a sus tierras, y a tener acceso a todos los derechos humanos y a condiciones de vida digna en donde se encuentren.

– La denuncia del papel de las instituciones financieras internacionales, como instrumentos del capital.

– La denuncia del manejo que hace el sistema capitalista de situaciones como el cambio climático, la crisis alimentaria, energética, para promover la privatización y mercantilización de la naturaleza, e imponer la liberalización del comercio dando mayor poder a las trasnacionales.

– La defensa de nuestros territorios, contra la mercantilización y privatización de la naturaleza.

– La defensa del derecho al trabajo, el enfrentamiento a todas las medidas neoliberales de flexibilización y precarización laboral, de deterioro del salario.

– La promoción en todos los espacios de la paridad de género, y la lucha contra la violencia hacia las mujeres, así como por la posibilidad de decidir sobre sus propias vidas.

– La erradicación de las diferentes formas de trabajo esclavo.

– La denuncia de la explotación del trabajo infantil, y la lucha por su erradicación.

  1. Nuestras prioridades

En esta primer etapa de creación de una integración popular, analizamos como prioridades:

– Elevar la movilización de masas contra el capital trasnacional y los gobiernos que actúan como cómplices del saqueo. Es la movilización de masas la que creará la fuerza necesaria para promover transformaciones populares.

– Elevar el nivel cultural y educacional, y la conciencia de la población.

– Avanzar en la formación política de l@s militantes populares. Promover procesos de formación política de masas, e impulsar el trabajo de educación popular en las bases.

– Promover un debate profundo sobre el modelo de desarrollo capitalista, y sobre la necesidad de generar modelos alternativos en todos los planos.

– Promover una batalla continental por la reforma agraria, contra el uso de las semillas transgénicas, los agrocombustibles industriales, y el agronegocio en todas sus fases.

– Visibilizar el aporte del trabajo no remunerado de las mujeres a la economía, e incorporar esa mirada en las luchas y propuestas políticas sobre la migración, la soberanía alimentaria y el modelo de desarrollo.

– Desarrollar acciones prácticas de solidaridad antiimperialista: frente a la represión, la militarización, tal como se manifiesta en nuestro continente, a través por ejemplo de la implementación del Plan Colombia, y de la ocupación de Haití por tropas de países latinoamericanos, contra las bases militares norteamericanas en el continente, la criminalización de los movimientos sociales, la lucha por la libertad de l@s pres@s políticos.

– Impedir y rechazar los asesinatos y desapariciones forzadas de líderes sociales y populares, y de sus allegados. Que pare el método de imponer el lucro del gran capital y del latifundio, con sangre del pueblo.

– Defender la libre circulación de las personas en nuestro continente.

– Aportar a los planes de cooperación que existen entre los gobiernos del ALBA, asegurando que beneficien a los sectores más postergados de nuestros pueblos.

– Apoyar las iniciativas y desarrollar acciones propias dirigidas a erradicar el analfabetismo en nuestro continente.

– Potenciar la comunicación entre los pueblos, articulando sus redes existentes, y creando nuevas redes donde sea necesario.

– Aportar a que los y las jóvenes tengan un espacio fundamental en este proyecto, participando desde sus propios objetivos, intereses, conceptos y metodología de construcción.

– Promover la organización de los/as trabajadores/as, impulsando prácticas que promuevan la democracia de base, y una auténtica democracia sindical.

  1. Metodología

Un tema fundamental, para respetar los procesos colectivos de construcción de nuestra integración, es definir una metodología que nos permita ir avanzando hacia ese objetivo. En tal sentido, la propuesta que ponemos en discusión parte de:

– Promover procesos de integración popular en nuestros países. Promover reuniones nacionales para construir una agenda mínima de trabajo con esta Carta. Este proceso de integración, buscará contar con mecanismos concretos de unificación de las luchas, que favorezcan la participación de los movimientos y organizaciones sociales.

– Organizar un gran debate de los movimientos sociales en todos los niveles, partiendo y priorizando el trabajo de base.

– Definir planes de acción muy concretos, que apunten a un ejercicio práctico de búsqueda de soluciones concretas para las necesidades cotidianas de vida de las poblaciones.

– Hacer un diagnóstico que nos permita identificar a nuestras propias fuerzas, y definir el espacio estratégico que sería necesario potenciar.

– Crear una pedagogía de construcción del espacio común.

– Sostener y reafirmar la autonomía de los movimientos populares en relación a los gobiernos. Desde esa autonomía establecer una relación desde los movimientos, con los gobiernos que promueven el ALBA.

– Organizar el intercambio y el conocimiento directo de nuestras experiencias de construcción de poder popular, así como la coordinación continental de las reivindicaciones y demandas de nuestros movimientos territoriales, sindicales, culturales, campesinos, y de comunicación popular.

  1. Avanzar ahora

En el nuevo contexto latinoamericano, hay numerosas oportunidades para ir gestando una nueva ofensiva de los pueblos. Pero existen también muchas amenazas a los procesos en curso. No hay manera de enfrentar las políticas del gran capital trasnacional y del imperialismo, desde las resistencias dispersas de nuestros pueblos. No es posible tampoco delegar los procesos de integración latinoamericana en los gobiernos (por más que éstos tengan una responsabilidad indiscutible en promoverla). Lo que se avance desde los gobiernos en esta dirección, será un estímulo a la creación de lazos de cooperación solidarias, que apoyaremos y sostendremos como parte de las luchas antiimperialistas. Pero es imprescindible estimular procesos de integración, basados en un poder popular, creado desde las raíces mismas de la lucha histórica de nuestro continente.

Y es necesario avanzar ahora, superando sectarismos, cálculos estrechos, mezquindades. Es necesario avanzar ahora, para que preparemos la plataforma de unidad que permita sostener y defender las luchas, por una nueva gesta de independencia latinoamericana, de los pueblos y para los pueblos, por una integración popular, por la vida, por la justicia, por la paz, por la soberanía, por la identidad, por la igualdad, por la libertad de América Latina, por una auténtica emancipación, que tenga en su horizonte el socialismo.

CONVOCATORIA A LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DE LAS AMÉRICAS

Desde Belém, donde nos reunimos centenares de movimientos sociales de todos los países de las Américas, que nos identificamos con el proceso de construcción del ALBA, nos convocamos y nos comprometemos para:

  1. En cada país realizar plenarias nacionales, que generen colectivos unitarios de construcción del ALBA.
  2. Promover un gran encuentro continental de todos los movimientos, para el segundo semestre del 2009, en camino a la articulación de los Movimientos Sociales con el ALBA.
  3. Poner todas nuestras energías para la Movilización Mundial Contra la Guerra y la Crisis, en la semana del 28 al 4 de abril, reforzando el día 30 de marzo, como día de movilización continental.
  4. Participar activamente en las movilizaciones e intereses de los pueblos, en las jornadas del 8 de marzo, 17 de abril, 1 de mayo y 12 de octubre, como fechas históricas de nuestros pueblos.
  5. Seguir impulsando la solidaridad concreta con los pueblos en lucha contra el imperio, en Haití, Colombia, Cuba, Venezuela, Bolivia.
  6. Seguir impulsando las acciones concretas de construcción del ALBA, como los programas de ELAM, de alfabetización de adultos, los cursos latinos de la ENFF, el IALA, la Operación Milagro, etc.

“La unidad e integración de Nuestra América, está en nuestro horizonte y es nuestro camino.”

Belém, 30 de enero del 2009

Fuente: http://alainet.org/active/28731〈=es

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Por Pascual Serrano

El pasado domingo se clausuró el IX Foro Social Mundial en la ciudad brasileña de Belem do Pará. En esta ocasión el elemento más significativo ha sido la presencia de cuatro  presidentes latinoamericanos: Evo Morales (Bolivia), Hugo Chávez (Venezuela), Rafael Correa (Ecuador) y Fernando Lugo (Paraguay).

La trascendencia de este hecho es muy importante.

El Foro Social nació en 2001, al hilo de la creación de Attac en Francia y el éxito de las manifestaciones de Seattle (1999) contra la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Se trataba de crear una especie de encuentro paralelo, pero de signo político inverso, al Foro Económico Mundial que todos los años reúne a finales de enero en Davos, Suiza, a los poderosos del mundo. Frente a él se convocaba un Foro no económico sino social, no en el norte sino en el sur, precisamente en Porto Alegre (Brasil) y bajo la consigna de "Otro mundo es posible". En el FSM se reúnen asociaciones, movimientos sociales, ONG’s, sindicatos, etc…, bajo la inspiración de enfrentar el modelo neoliberal de globalización que nos domina.

Que ahora participen en él cuatro presidentes latinoamericanos puede hacernos una idea de lo esperanzador que es para toda la comunidad internacional el proceso político que avanza en esa región. Sucede además en un momento en que el Foro Social parecía agotado, al percibir muchos de sus integrantes que no se pasaba de encuentros y debates que no tenían aplicación práctica alguna.

Lo más espectacular es que estos presidentes no se han acercado al encuentro con una mera intención oportunista, todos ellos han estado relacionados con él de diferentes formas. Chávez se pronunció tras pasar por uno de ellos a favor del socialismo y Fernando Lugo, siendo todavía obispo, se paseaba hace tres años por el de Caracas como un participante más.

Con este nuevo paso se superan las tesis de quienes defendían no intentar tomar posesión de los gobierno para centrarse en desarrollar una red social y ciudadana más poderosa. Ahora, los postulados del Foro Social forman parte de los principios de gobiernos de América Latina, tan importante se convierte el apoyo a estos procesos como la exigencia de que esos gobiernos estén a la altura de este ideario que dicen compartir. Va siendo hora de se vayan superando algunos tabús de los Foros, como el de estigmatizar a partidos políticos y gobiernos. Estos últimos son los que aplican las políticas, y los primeros el método con el que se logra llegar al lugar donde se aplican. Si los satanizamos estaremos renunciando al principal y más legítimo mecanismo para cambiar muchas cosas. Con la fórmula de ONG’s y monjas las revoluciones no se producen.

Como señaló el presidente venezolano en el acto celebrado con los movimientos sociales y los otros tres mandatarios, “ya no debemos decir solamente que un mundo nuevo es posible, sino añadir que es necesario y añadir más, un mundo nuevo está naciendo, quien quiera verlo que venga a América Latina”.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=80124www.pascualserrano.net

Por Jubenal Quispepaz_mundo2

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Y amaneció y anocheció el vigésimo día. Y no ha parado de llover la venganza divina sobre Gaza.. Hospitales repletos de tumultos de heridos que deambulan sobre los cadáveres anónimos. Parques y plazas haciendo de antesala de cementerios. Escuelas de niños pulverizadas. Instituciones de ayuda humanitaria bombardeadas. Aullidos de clemencia sordo y largo silenciados por la sinfonía del bombardeo criminal que el mundo no quiso escuchar. Un ejército creciente de más de mil muerto que deambulan taimados entre los escombros de Gaza. Y mi Corazón me dice “escribe, me duele Gaza”.

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Mientras tanto, en medio de la noche más densa y oscura por la pólvora criminal, los sobrevivientes palestinos “se despiertan para rezar oraciones especiales antes del amanecer durante el “último tercio de la noche”, una hora en la que los creyentes se sienten especialmente cerca de Dios y en la que se dice que Él también está especialmente cerca de nuestros ruegos y súplicas y es más proclive a responder a nuestras oraciones”, dice la carta de una joven sobreviviente, publicada en rebelión.org.

La misma sobreviviente a la gran tribulación, cuya suerte desconocemos, indica en su carta: “Y tiemblan. Y esperan. Y rezan a través de esa pequeña ventana del cielo para que se cierren las puertas del infierno. Y vuelve a amanecer. (…) No hay lugar al que escapar. Excepto el cielo”.

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Y nosotros. Nosotros humanoides hiper satisfechos e hipe rinformados permanecemos indolentes ante el aullido ensordecedor que trepa del Sur hacia el Norte. Este Norte en el que vegetamos. Cómplices de la responsabilidad asesina de nuestros (des)gobernantes, quienes hoy como ayer continúan vendiendo armas al criminal Estado Israelí

¿Dónde está la ciudadanía activa norteamericana cuyo gobierno desembolsa anualmente más de 3 mil millones de dólares al Estado israelí? ¿Dónde está la ciudadanía culta y responsable de España, quinta potencia en industria armamentista, cuyo gobierno hoy se frota las manos porque esta guerra le traerá dividendos? ¿Dónde inverna la Unión Europea? ¿Dónde está la ONU cuyos obreros/as son presas de caza en Gaza? ¿Dónde está MERCOSUR, quien al igual que la UE ha firmado acuerdos libre comercio con Israel? ¿Acaso en el mundo existen sólo dos gobiernos, Evo Morales y Hugo Chávez, con capacidad de indignación y de decisión ante la dantesca barbarie israelí?

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Después del 11 de septiembre del 2001, un columnista estadounidense exclamaba con furia: ¡Por qué nos odian tanto! Cuando pare esta demencial venganza sionista sobre Gaza, los israelíes clamarán, al mismo estilo que sus promotores yanquis. Está demostrado que la desproporcionada guerra contra el terrorismo no sólo hace más ricos a los invasores, sino es un perfecto caldo de cultivo de más subversivos. Las muertes inocentes sembradas germinarán el odio y la venganza que hoy se detienen en la atmósfera nebulosa de Gaza. Y, entonces, quizás sólo nos quede lamentar nuestra complicidad silenciosa con nuestros arquitectos de la muerte.

Mientras tanto, siempre queda mucho por hacer: desde bombardear con correos electrónicos a nuestros representantes políticos, pasando por la protesta callejera y la democratización de la palabra, hasta el boicot al sistema financiero israelí. Nosotros decidimos qué historia dejar como herencia a cuantos nos juzgarán por nuestros actos u omisiones.

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* El autor de este artículo, Jubenal Quispe, es periodista quechua boliviano. Publicado en  http://alainet.org/active/28477〈=es

 

nysePIDO DISCULPAS

 

Por Frey Betto

 

Estoy gravemente enfermo. Me gustaría manifestar públicamente mis excusas a todos los que confiaron ciegamente en mí. Creyeron en mi presunto poder de multiplicar fortunas. Depositaron en mis manos el fruto de años de trabajo, de economías familiares, el capital de sus emprendimientos.

Pido disculpas a quien mira a sus economías evaporase  por las chimeneas virtuales de las bolsas de valores, así como a aquellos que se encuentran asfixiados por la imposibilidad de pagar, los intereses altos, la escasez de crédito, la proximidad de la recesión.

Sé que en las últimas décadas extrapolé mis propios límites. Me convertí en el rey Midas, creé alrededor mío una legión de devotos, como si yo tuviese poderes divinos. Mis apóstoles –los economistas neoliberales– salieron por el mundo a pregonar que la salud financiera de los países estaría tanto mejor cuanto más ellos se arrodillasen a mis  pies.

Hice que gobiernos y opinión pública crean que mi éxito sería proporcional a mi libertad.  Me desaté de las amarras de la producción y del Estado, de las leyes y de la moralidad.  Reduje todos los valores al casino global de las bolsas, transformé el crédito en producto de consumo, convencí a una parte significativa de la humanidad de que yo sería capaz de operar el milagro de hacer brotar dinero del propio dinero, sin el lastre de bienes y servicios.

Abracé la fe de que, frente a las turbulencias, yo sería capaz de auto-regularme, como ocurría con la naturaleza antes de que su equilibrio sea afectado por la acción predatoria de la llamada civilización.  Me volví omnipotente, me supuse omnisciente, me impuse al planeta como omnipresente.  Me globalicé.

Llegué a no dormir nunca.  Si la Bolsa de Tokio callaba por la noche, allá estaba yo eufórico en la de São Paulo; si la de Nueva York  cerraba a la baja, yo me recompensaba con el alza  de Londres.  Mi pregón en Wall Street hizo de su apertura una liturgia televisada para todo el orbe terrestre.  Me transformé en la cornucopia de cuya boca muchos creían que habría siempre de chorrear riqueza fácil, inmediata, abundante.

Pido disculpas por haber engañado a tantos en tan poco tiempo; en especial a los economistas que mucho se esforzaron para intentar inmunizarme de las influencias del Estado.  Sé que, ahora, sus teorías se derriten como sus acciones, y el estado de depresión en que viven se compara al de los bancos y de las grandes empresas.

Pido disculpas por inducir multitudes a acoger, como santificadas, las palabras de mi sumo pontífice Alan Greenspan, que ocupó la sede financiera durante diecinueve años. Admito haber incurrido en el pecado mortal de mantener los intereses bajos, inferiores al índice de la inflación, por largo periodo.  Así, se estimuló a millones de usamericanos a la búsqueda de realizar el sueño de la casa propia.  Obtuvieron créditos, compraron inmuebles y, debido al aumento de la demanda, elevé los precios y presioné la inflación. Para contenerla, el gobierno subió los intereses… y el no pago se multiplicó como una peste, minando la supuesta solidez del sistema bancario.

Sufrí un colapso. Los paradigmas que me sustentaban fueron engullidos por el imprevisible agujero negro de la falta de crédito. La fuente se secó. Con las sandalias de la humildad en los pies, ruego al Estado que me proteja de un deceso vergonzoso.  No puedo soportar la idea de que yo, y no una revolución de izquierda, sea el único responsable por la progresiva estatización del sistema financiero.  No puedo imaginarme tutelado por los gobiernos, como en los países socialistas.  Justo ahora que los bancos centrales, una institución pública, ganaban autonomía en relación a los gobiernos que los crearon y tomaban asiento en la cena de mis cardenales,  ¿que es lo que veo?  Se desmorona toda la cantaleta de que fuera de mí no hay salvación.

Pido disculpas anticipadas por la quiebra que se desencadenará en este mundo globalizado.  ¡Adiós al crédito consignado!  Los intereses subirán en la proporción de la inseguridad generalizada.  Cerrados los grifos del crédito, el consumidor se armará de cautela y las empresas padecerán la sed de capital; obligadas a reducir la producción, harán lo mismo con el número de trabajadores.  Países exportadores, como Brasil, tendrán menos clientes del otro lado de la barra; por lo tanto, traerán menos dinero hacia sus arcas internas y necesitarán repensar sus políticas económicas.

Pido disculpas a los contribuyentes de los países ricos que ven como sus impuestos sirven de boya de salvación  de bancos y financieras, fortuna que debería ser invertida en derechos sociales, preservación ambiental y cultura.

Yo, el mercado, pido disculpas por haber cometido tantos pecados y, ahora, transferir a ustedes el peso de la penitencia.  Sé que soy cínico, perverso, ganancioso.  Sólo me resta suplicar  que el  Estado tenga piedad de mí.

No oso pedir perdón a Dios, cuyo lugar  pretendí ocupar.  Supongo que, a esta hora, Él me mira allá desde la cima con aquella misma sonrisa irónica con que presenció la caída de la Torre de Babel. (Traducción ALAI)

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– Frei Betto es escritor brasileño, autor de “Cartas da Prisão” (Agir), entre otros libros.

Artículo publicado en http://alainet.org/active/27073=es